Después
de un buen desayuno, recorrerá un canal artificial de 800 metros de
largo para llegar al Río Corriente. En pocos minutos tendrá la chance
de pescar sus primeros dorados, ya que la zona de operación de nuestro
lodge comprende los primeros 30 kilometros de río y la porción final
de los Esteros del Iberá.
Terminada la mañana, se regresa al lodge para disfrutar del almuerzo,
luego del cual podrá relajarse y escapar del riguroso calor de los
esteros. Si
lo desea podrá tomar una reparadora siesta con aire acondicionado
que lo ayudará a encarar el resto de la jornada, en espera del atardecer,
horario clave en que los voraces Dorados salen a cazar y hasta los
pescadores más experimentados pierden la compostura y los nervios.
Durante el día, seguramente va a tener numerosos piques.
Clavar y subir al bote cada uno de estos piques es otra cuestión,
y dependerá de su habilidad y nervios fríos. En el río el peso promedio
de los dorados va de 2 a 4 kilos, aunque siempre está latente la posibilidad
de clavar alguno de 5, 6 o más kilos.